Historia

Desde 1960, Comandos de Salvamento ha acompañado a El Salvador en algunos de sus momentos más difíciles. Terremotos, huracanes, inundaciones, accidentes, conflicto armado y emergencias cotidianas han marcado una historia construida, sobre todo, por voluntarios dispuestos a proteger la vida sin distinguir condición social, religión ni posición política.

1960 · El comienzo
Comandos de Salvamento nació el 30 de septiembre de 1960 en Villa Delgado, hoy Ciudad Delgado, departamento de San Salvador. La iniciativa surgió de un grupo de ciudadanos encabezado por Édgar Cornejo Díaz, con una idea sencilla y exigente: organizar un servicio capaz de auxiliar a cualquier persona cuya vida estuviera en peligro.
La organización tuvo sus raíces en el salvamento acuático, pero las necesidades del país pronto ampliaron su campo de acción. La institución comenzó a responder también a accidentes, incendios, terremotos y otras emergencias. La cruz verde formó parte de su identidad original.
El fundador y los primeros años
Édgar Cornejo Díaz nació en Armenia el 17 de junio de 1932 y falleció el 24 de marzo de 1993, según el testimonio de su hija, Gloria Astrid Hurtarte Cornejo, publicado en este sitio en 2010. Ella recuerda su experiencia como salvavidas del Seguro Social en Guatemala y las reuniones de un pequeño grupo que organizaba actividades de socorrismo en Ciudad Delgado.

Su relato conserva detalles de una institución que fue creciendo con sus necesidades: los primeros vehículos de auxilio, el traslado de la base a la colonia El Bosque y posteriormente a la calle Cinco de Noviembre, y la preparación de guardavidas para prestar servicio en las playas del país.


1965–1979 · Aprender respondiendo
El terremoto del 3 de mayo de 1965 fue una de las primeras grandes pruebas. Con recursos modestos y un pequeño vehículo adaptado como ambulancia, los voluntarios participaron en tareas de búsqueda, rescate y primeros auxilios. En 1969, durante la Guerra de las Cien Horas entre El Salvador y Honduras, atendieron y evacuaron heridos en las zonas fronterizas.
La década siguiente consolidó esa vocación. Comandos respondió a los efectos del huracán Fifí en 1974 y, en 1976, voluntarios salvadoreños viajaron a Guatemala para colaborar en las operaciones posteriores al devastador terremoto. Hacia finales de los años setenta, el aumento de la conflictividad social colocó a los socorristas frente a una realidad cada vez más peligrosa.
1980–1992 · Neutralidad en medio de la guerra
1980 · Auxilio durante el funeral de Monseñor Romero
El 30 de marzo de 1980, los Comandos estuvieron frente a la Catedral Metropolitana para prestar auxilio durante el funeral de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Cuando francotiradores del Ejército dispararon contra los asistentes desde el Palacio Nacional, los socorristas atendieron a personas heridas en el lugar y las evacuaron en pickups utilizados como ambulancias, en medio del fuego y el pánico.
Este episodio forma parte de la memoria de los Comandos que lo vivieron. Sus fotografías de archivo y el testimonio familiar de Édgar Cornejo Díaz conservan el recuerdo del miedo, la decisión de auxiliar y la organización de las evacuaciones: proteger la vida aun cuando la propia estaba en peligro.
Memoria institucional: fotografías del archivo de los Comandos y testimonio de Gloria Astrid Hurtarte Cornejo, publicado en este sitio en 2010. Documentación complementaria: reseña histórica de Monseñor Romero, Universidad de Notre Dame.



Durante la guerra civil, la neutralidad humanitaria se convirtió en uno de los principios más importantes —y más difíciles— de sostener. Para Comandos, una persona herida tenía derecho a recibir auxilio independientemente de que fuera civil, soldado o integrante de la guerrilla. Ganarse la confianza de todos los lados tomó tiempo y tuvo un costo humano muy alto: miembros de la institución murieron mientras prestaban servicio.
La guerra tampoco detuvo los desastres naturales. En 1982, el deslave de Montebello golpeó comunidades al pie del volcán de San Salvador. En 1985, una misión de voluntarios viajó a México tras el gran terremoto. Un año después, el terremoto del 10 de octubre de 1986 volvió a exigir una movilización masiva dentro de El Salvador.

Por qué vestimos de amarillo
Gloria Astrid recuerda que los primeros uniformes combinaban camisa blanca con prendas verde olivo. Más adelante se utilizaron overoles cafés, apropiados para un trabajo que dejaba suciedad y sangre en la ropa. Según su testimonio, su padre eligió después el amarillo para que los socorristas pudieran distinguirse a distancia y ser reconocidos durante el conflicto armado, especialmente por la noche.
También recuerda la respuesta durante el funeral de Monseñor Romero: el temor de los socorristas, la decisión de auxiliar a los heridos y la organización de las evacuaciones. Su relato muestra el esfuerzo humano detrás de cada intervención.
El costo personal del servicio
En su testimonio, Gloria Astrid relata un registro de la vivienda familiar por miembros de la Guardia Nacional y amenazas contra su padre hacia 1983. Describe el miedo que vivió la familia y el deterioro de su salud en ese período. Son recuerdos personales que permiten comprender cómo el peligro del trabajo humanitario alcanzaba también a los hogares de los socorristas.
Según su hija, Édgar entregó posteriormente la dirección a Roberto Cruz por motivos de salud. Lo había conocido desde joven y había desarrollado con él una relación cercana. La continuidad de la institución se apoyó también en esos vínculos entre generaciones de voluntarios.

1989 · La ofensiva
La ofensiva de noviembre de 1989 fue uno de los capítulos más intensos de toda la historia institucional. Los combates alcanzaron sectores densamente poblados de San Salvador y su área metropolitana. Ambulancias y voluntarios atendieron heridos, evacuaron civiles y entraron en zonas donde los enfrentamientos continuaban.

Para entonces, Comandos había crecido hasta convertirse en una extensa red de delegaciones y voluntarios. El uniforme amarillo se volvió una señal reconocible en medio de las emergencias: una forma de identificar rápidamente a quienes entraban a una zona de peligro para sacar a otros.

1992–2000 · Un país distinto, nuevas emergencias
Los Acuerdos de Paz de 1992 terminaron formalmente el conflicto armado, pero no terminaron las emergencias. La institución tuvo que adaptarse a una etapa marcada por accidentes de tránsito, violencia, inundaciones, enfermedades y desastres naturales.
Ese mismo año comenzaron importantes operaciones de evacuación por inundaciones en el Bajo Lempa. En 1995, Comandos participó junto con otras instituciones en la búsqueda y recuperación de víctimas del vuelo Aviateca 901 en el volcán Chinchontepec. Las inundaciones volvieron a golpear las comunidades del Bajo Lempa, y entre 1995 y 1998 la institución colaboró en campañas de salud pública contra el dengue.
En 1998, el huracán Mitch obligó nuevamente a evacuar comunidades, distribuir ayuda y organizar atención médica. La respuesta ya no consistía únicamente en llegar a una emergencia: también implicaba prevención, capacitación comunitaria y acompañamiento después del desastre.
2001 en adelante · Rescate, preparación y comunidad
Los terremotos de enero y febrero de 2001, incluido el deslave de Las Colinas, marcaron el comienzo del nuevo siglo. Después vendrían la erupción del volcán de Santa Ana y el huracán Stan en 2005, las lluvias asociadas a Ida en 2009, nuevas inundaciones y deslaves, además de miles de emergencias cotidianas que rara vez llegan a formar parte de una cronología nacional.
Con el desarrollo del Sistema Nacional de Protección Civil, Comandos ha trabajado junto a otras instituciones de respuesta del país. Al mismo tiempo, la organización ha fortalecido la formación de voluntarios, la atención prehospitalaria, el rescate, la preparación ante desastres y el trabajo con comunidades vulnerables.
Violencia de pandillas y pérdidas que dejaron huella
Desde mediados de los años noventa y durante las décadas siguientes, la expansión de las pandillas y la violencia armada golpeó a las comunidades salvadoreñas. Para los Comandos, significó atender a víctimas en entornos de creciente inseguridad y sufrir también el asesinato de compañeros. La neutralidad humanitaria no los protegió de todas las amenazas.
En noviembre de 2010, Cristian Neftalí Escalón, de 17 años, voluntario e hijo del delegado de Apopa, murió tras ser baleado por desconocidos cuando viajaba con su padre. El 10 de abril de 2016, Erick Beltrán, de 14 años, fue asesinado dentro de la delegación de Quezaltepeque. La institución denunció este último crimen como un atentado contra su labor neutral y reafirmó su compromiso de seguir auxiliando a la población.


Su memoria permanece en nuestra página de Homenaje y en la entrada Violencia alcanza al socorrismo.
2026 · Misión humanitaria en Venezuela
Tras los terremotos del 24 de junio de 2026, diez voluntarios de los Comandos participaron, en dos grupos de cinco, en la misión humanitaria salvadoreña en Venezuela. Apoyaron la búsqueda y el rescate en las zonas afectadas y la asistencia a personas que acudían al hospital de campaña.
La misión prolongó fuera de El Salvador el compromiso de la institución: acudir donde se necesita ayuda y trabajar junto a otros equipos para proteger la vida.

66 años · La misma razón para responder
En 2026, Comandos de Salvamento cumple 66 años. Los vehículos, equipos, técnicas y riesgos han cambiado profundamente desde aquel grupo que comenzó en Villa Delgado. La razón de existir, sin embargo, sigue siendo reconocible: llegar cuando alguien necesita ayuda.
La historia de Comandos no pertenece solamente a sus directores ni a una sucesión de grandes desastres. Está hecha de generaciones de hombres y mujeres —muchos de ellos voluntarios— que han conducido ambulancias, cargado camillas, descendido a barrancos, entrado en zonas de combate, cruzado inundaciones, atendido heridos y enseñado a otras personas a responder ante una emergencia.
Ese servicio continuo es el hilo que une 1960 con el presente: estar en primera línea para proteger la vida.
Cronología esencial
1960 · Fundación en Villa Delgado.
1965 · Terremoto de San Salvador.
1969 · Guerra de las Cien Horas.
1974 · Huracán Fifí.
1976 · Misión de rescate tras el terremoto de Guatemala.
1980 · Atención a víctimas durante el funeral de Monseñor Romero; comienzo de una década marcada por el conflicto armado.
1982 · Deslave de Montebello.
1985 · Misión de búsqueda y rescate tras el terremoto de México.
1986 · Terremoto de San Salvador.
1989 · Ofensiva de noviembre y evacuaciones en zonas de combate.
1992 · Acuerdos de Paz e inundaciones en el Bajo Lempa.
1995 · Accidente del vuelo Aviateca 901 e inundaciones en el Bajo Lempa.
1998 · Huracán Mitch.
2001 · Terremotos y deslave de Las Colinas.
2005 · Volcán de Santa Ana y huracán Stan.
2009 · Emergencias por lluvias asociadas a Ida.
2026 · 66 años de servicio humanitario.